Como ahorrar gas

Como ahorrar gasAhora que nos vamos acercando a la época invernal y el calor lo vamos dejando atrás, se nos viene a la cabeza ese problema que se nos avecina, ¡¡¡ La factura de gas !!!. A través de estas líneas vamos a explicar como puede ahorrar gas y calefacción en su factura, minimizando al mismo tiempo las posibles irregularidades que pueda tener su instalación de gas y calefacción.

Como ahorrar gas

Para ahorrar gas, lo primero que hay que observar y fijarse es en el aparato que utiliza ese combustible para dar calor, “la caldera”. Una caldera eficiente es primordial para ahorrar gas. Actualmente se instalan calderas de condensación que tienen un rendimiento superior al 100%. Pero si su caldera no es de condensación, no se preocupe, existen métodos para ahorrar gas. Lo primero es tener la caldera limpia y revisada. Una caldera sucia y descuidada no solo afecta a nuestra factura de gas sino que en un periodo de tiempo se pueden producir averías afectando a nuestro bolsillo. En nuestra sección de mantenimiento tiene información de nuestros servicios.

Como ahorrar gasUna vez tengamos solucionado el tema de la caldera, el siguiente paso para ahorrar gas es la utilización del termostato. Mucha gente piensa que dejar la calefacción encendida por la noche es contraproducente. Si lo dejamos a la temperatura de confort, que normalmente suele estar entre 20º y 22º, si que no es rentable para nuestros bolsillos. Estamos dentro de la cama y abrigados, no es necesario tener esa temperatura.

Tampoco es aconsejable apagarla como piensan otros. ¡Como estamos tapados en la cama, no es necesario la calefacción para estar bien por la noche!. Eso es cierto, pero nuestra vivienda se nos va a enfriar demasiado. Dependiendo del aislamiento de nuestra vivienda y su orientación, se nos puede bajar la temperatura hasta 10º. Va a trabajar más tiempo la caldera para subir esa temperatura hasta la de confort que no dejándola a una temperatura templada por la noche. Se puede aplicar igualmente a la zona horaria en la que no nos encontramos en casa. Se aconseja una diferencia de temperatura de confort a la de mantenimiento de unos 4º o 5º. Un ejemplo práctico sería: temperatura de confort 21º y temperatura de mantenimiento 17º.

También hay que advertir que cuando se ventila la casa, el termostato no tiene que estar en temperatura de confort, y que no hay que estar media hora o más ventilando la vivienda. Se ha demostrado que con 10 minutos la vivienda a renovado el aire viciado de la noche.

Para no estar subiendo y bajando la temperatura del termostato, existen en el mercado termostatos programables para que se nos apliquen las temperaturas de confort y de mantenimiento automáticamente dependiendo de nuestros horarios.

Una vez visto el termostato, el siguiente paso para ahorrar gas es mirar los radiadores. Al igual que la caldera, unos radiadores eficientes aumentan el ahorro de gas. El que dispongan de una llave termostática añade un plus a ese ahorro, pudiendo elegir la temperatura del radiador y por lo tanto de esa habitación que igual no queremos que haya la misma temperatura que en el resto de la vivienda, y sobre todo, que estén purgados y sin aire en su interior. Un radiador con aire no calienta, y si no calienta, no calienta la vivienda y tardaría en llegar a la temperatura marcada por el termostato.

Y para terminar, advertir que una vivienda con buen aislamiento nos facilitará el ahorro en nuestra factura. Si no se escapa el calor, la temperatura no bajará y por consiguiente no será necesario que nuestra caldera se ponga en funcionamiento. Unas paredes y ventanas bien aisladas del exterior nos proporcionarán más horas de confort sin utilizar ese combustible que tanto dolor de cabeza nos da para la época invernal.

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